Cuando vuelva a ser libre con el sueño
hurgando en el desván de alguna historia
dislocada y absurda
puede que ella aparezca
como melange de todas
las ciudades que han sido
paradero en mi vida
ciudades que reales se vuelven ilusorias
en esa esfera azul de los encantos
Nueva York con Venecia por ejemplo
bailando en amplios círculos
capricho entretejido
en la difusa atmósfera
de esa orilla radiante donde otra voz se escucha
la ciudad tiene esa condición intangible
revelarse en tu espíritu con sus múltiples caras
variopintos aromas diseñando un perfume
penetrante y urbano
que invita a la memoria a jugar a alquimista
y trasmutar sus pétreas geometrías
en un juego funámbulo de sombras
a revivirla en sueños
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