lunes, 19 de enero de 2009

Poema de Manuel Diaz Martínez

COMO TODO HOMBRE NORMAL (fragmento)
A Ofelia

Yo, como todo hombre normal, soy maniático.
Me llevo bien con mis obsesiones.
Mis relaciones con la angustia son cordiales.
porque no creo que en el mundo todo está ganado,
pero tampoco que está perdido.
Simplemente pienso que falta por hacer la mejor parte.
(Cuenten conmigo).
Pero pido que se razone y se hable claro.
Y pido que se condene a Dios por incapaz y al Diablo por
ridículo y a la Gloria por exagerada y a la Pureza por imposible
y al Iluso por iluso y al Burgués por dolo y al Fanático por
pandillismo y nocuturnidad.

II

Yo, como todo hombre normal, estoy enamorado de una mujer,
de una gran mujer nerviosa, bellísima, al borde de la histeria,
de una espléndida mujer que le gusta vivir,
que hace el amor como una niña de convento
a pesar de sus grandes ojos dibujados, de sus largas piernas
duras y del temblor de primavera,
del frenético temblor obsceno
que desgarra la blancura de su vientre.
Y estoy enamorado de mi tiempo,
que es brutal y también está al borde de la histeria.
Estoy enamorado de mi tiempo con los nervios de punta,
con la cabeza rebotando entre el estruendo y la esperanza,
entre la usura y el peligro,
entre la muerte y el amor.
Y sueño y vocifero ferente a una sorda, ululante multitud de
turbinas, pozos de petróleo, gigantescos combinados
siderometalúrgicos donde el hombre crece en la presteza de sus
dedos sobre los controles y las herramientas, fundido al cuerpo
caliente y brillante de las máquinas, que se desgastan
incesantemente fabricando un mundo radiante y futuro, jamás
visto, jamás oído, jamás tocado, habitado por fantasmas que
apenas tenemos tiempo de engendrar.
Estoy enamorado de una mujer,
belísima y neurótica como la Historia,
y me hundo en sus carnes espaciosas para que la aurora que
estamos construyendo no ilumine el planeta
solitario y melancólico.

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