jueves, 31 de mayo de 2012

A la incomprensión. A la violencia. A la envidia. A los que adueñan de lo ajeno. A los que destruyen las ilusiones de los demás. A los trepas. A los injustos. A los innobles. A los rencorosos. A los genocidas. A los intransigentes. etc. etc. etc.
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miércoles, 30 de mayo de 2012

ESCRIBIR POESÍA

Hoy me pregunto, ¿qué es o significa escribir poesía?


Escribir poesía: Viaje personal a los confines de uno mismo. Mostrarse en el espejo de una frase. Descubrir al final del laberinto de un poema aquello cuanto de ti ignorabas. Sentirte asaltado por una imagen y dejar que te atrape. Abrir el corazón a sensaciones. Escribir palabras en el aire y buscar su sentido en una hoja. Vivir una emoción para que tú también la vivas como si fuera tuya. Practicar una suerte de mentira sublimando la realidad. Justificar lo irreal por la belleza. etc.etc.etc

lunes, 28 de mayo de 2012

RELATO


EL SONIDO DE LA PLACIDEZ



El sol de Junio declinaba  en Mikonos. El día había sido extremadamente caluroso, y la reconfortante ducha en la habitación del hotel renovó a Isabel. Mientras ponía crema hidratante por su cuerpo sintió todo el frescor de la habitación en penumbra. Se puso una túnica roja sobre su cuerpo desnudo y salió a la terraza.

 Isabel se sentó mirando al mar, aprovechando los últimos rayos de la tarde que aún iluminaban las paredes blancas. Allí se respiraba paz. Esa paz que después de muchos meses de trabajo, ella y su marido habían venido a buscar a la isla. Instintivamente encendió un cigarrillo. Mientras se  cepillaba el pelo mojado para que el sol y la ligera brisa lo secara sintió una bocanada de libertad. La tibia sensación de sentirse sin peso. Sin nada que pusiera barreras entre ella y su mundo. Aquel mundo que las responsabilidades, las dificultades, y la rutina desde muy pronto le habían arrebatado.

Puso los pies encima de la pequeña mesa que tenía delante y se recostó lo más cómoda que pudo. En ese momento no era una esposa, ni una madre, ni tampoco una adorable abuela. Era sólo una mujer frente a sí misma. Sintiendo aquel atardecer tan hermoso que solamente las islas griegas sabían ofrecer.

 Cerró los ojos para sentir mejor las sensaciones y de pronto un sirtaki lejano, como por arte de una mano amiga, irrumpió dulcemente entre ella y sus pensamientos. La música danzaba tras sus parpados calientes por el sol, y poco a poco se fue dejando ir tras aquellos compases.

 Toda su vida apareció lejana. Perdida en una realidad que se quedó en la ducha. Esperándola con las preocupaciones por los hijos, las pérdidas, todos los inconvenientes y cansancios acumulados a lo largo de muchos años de matrimonio. Una vida que se podía considerar como feliz, pero llena de sacrificios y entregas.

 Durante ese breve instante era ella. La Isabel  que había despertado ante su verdadera realidad. La que solamente ella sabía. La que, se acababa de dar cuenta,  había estado añorando en silencio. La que  navegaba entre el suave sonido de la placidez, la calidez apenas declinada del sol, y la caricia lejana del rumor del mar.

 Perdió la noción del tiempo en aquella burbuja que la hacía flotar en un mundo ilusorio. Completamente feliz, como cuando era niña y miraba a la mar, sentada en la curva del romper de las olas de aquellas vacaciones interminables en Zarauz.

Era el sonido de la placidez que raras veces te regala la vida.

Entonces se abrió la puerta y la voz de Gonzalo le pinchó la burbuja.
¿Qué haces cariño?. ¿Aún estas así?. Hemos quedado dentro de un cuarto de hora.

 Isabel entreabrió los ojos y frente a ella vio fondeado un hermoso velero de maderas nobles meciéndose en mitad de la bahía. Bajó las piernas de la mesa para incorporarse, y mientras se vestía sintió deseos de subir a aquel barco. Elevar anclas, y marcharse  flotando por sus  mares perdidos.






domingo, 27 de mayo de 2012


BAILANDO LENTO

dedicado a Maria Souto


Bailando lento

como peonzas graves de un suave balanceo

que musita nostalgias entre humo y alcohol de una cintura

que en medio de la pista o de la nada

se atara a mi cintura

con la precisa unión de lo que encaja



de una perlada ruta ofrecida a mis labios con dulce languidez



flor de sentidos



de unas manos que dictan en mi espalda las promesas

que una mujer ofrece

con los ojos cerrados y en penumbra



unidos a esa bruma que a la realidad envuelve

con el lento fluir de los meandros

y el calor de una música

que se abre en el ser como un poema

nos recuerdo



bailando lentamente nos recuerdo

miércoles, 23 de mayo de 2012

Del poemario: LOS OJOS DE LA MUERTE


pero cayó la noche

vaharadas de silencio cubrieron el espacio

tú ya eras infinito

sin peso y sin fatiga

como una llama débil que cincela a las sombras

con liviano temblor



yo               finito aún

parado en el andén de la deriva

miraba a las estrellas para buscar el rumbo

y les ponía tu nombre

como cuando era niño y buscaba en tu voz

en  tu aroma en tu tacto

el cardinal del mundo

y le ponía tu nombre











                 





                                                            





                                                               YO



      F I N  I  T  O          O T I N  I F N I

 F   I  N  I  T  O              O T I  N  I F N I       

                        F   I   N  I  T  O                      O T I N  I F N I

                            F   I   N   I   T  O      (AÚN)            O T I  N  I  F N I

            F   I   N   I     T  O                                     O T  I N  I F N I

       F   I    N   I   T    O                                             O T  I  N I F N I   



                                                        



                                                     


lunes, 21 de mayo de 2012


EL PIANO DE THELONIOUS  MONK  SE  ABRE  PASO EN LA NOCHE



Como un suspiro nos atraviesa el tiempo



cierro los ojos

 y el álbum de la vida muestra cuanto elegí



días de estreno para la vieja función de la existencia

días de gloria que alivian el peso de la mediocridad

alto voltaje  para  achicharrar a la inocencia



abro los ojos

y se caen las epístolas

las fotos

los roídos calendarios

los sabores ocultos detrás de la cortina del pasado

las voces ya apagadas

como pétalos yacentes sobre  mármol



¡ah las caricias!            también ellas cayeron



la serpiente erguida de unos pechos

 que  lancearon  mi pecho

esa  primera vez

en la que atravesé las dunas de la carne

en la que descorrimos los velos con el sexo

trémulos e inexpertos

como gotas que bailan

en la copa de burbon compartida

entre el sudor y el miedo

entre el sabor y el tacto



una fiebre que en medio de la noche

trasformara el deseo en piano dislocado y sonoro

escalera hasta el cielo donde maúllan lunáticos los gatos

esta noche azogada de recuerdos